La expresión “vender humo” alude al acto de intentar comercializar algo, bajo el uso de recursos muy pobres y sin fundamentos. Una persona que “vende humo” es alguien cuyo talento profesional no es el acertado, que intenta comercializar a los demás de su oferta corporativa, pero que tristemente no lo logra, al no utilizar una estrategia convincente y creíble.

Muchos emprendedores caen en el limbo de “vender humo”, cuando a pesar de todos sus esfuerzos, su marca corporativa no logra posicionarse, lo que deja una dudosa reputación de su trabajo a posibles clientes.  Si quieres ser un emprendedor que realmente pueda impactar en tus clientes, en este artículo podrás descubrir cinco recomendaciones para lograrlo.

  1. Dedicar máximo el 20% del tiempo a actividades de networking

La conquista de los clientes es un asunto bastante serio. No es fácil. Y mucho menos, si te lanzas al negocio de manera individual. A veces este es esfuerzo llega matizado de mucha timidez, como cuando alguien decide vender manzanas en una plaza por primera vez en su vida y debe romper el hielo ante sus clientes pregonando a voz alta lo que está ofreciendo.

La mejor estrategia para darle solidez a un proyecto es trabajar desde el ámbito del networking. Se trata de una estrategia donde empiezas a crear una red de contactos, donde entre todos se gesta una comunidad de apoyo. Gracias a esto se establecen las primeras relaciones comerciales y tu propuesta no marcha sola, sino con otras empresas que te promocionan así como tú a éstas.

Esta sensación de sentirte acompañado, de ver cómo funcionan los negocios se relacionan, abre tu perspectiva de cómo llegar al cliente y fortalece tu talento como emprendedor.

  1. No inflar números de tu empresa

A menudo, cuando un negocio está tomando rumbo, el emprendedor comete el error de pensar que la sostenibilidad de su idea depende del capital de inversión. Eso conlleva a que los libros contables se llenen de números y más números: se invierte en infraestructura, en empleados, en publicidad y en otras tantas cosas más, como si esto garantizará el incremento del número de los clientes.

Un buen emprendedor confiará siempre en la calma. Y por lo mismo no realizará mayores inversiones en su proyecto hasta no observar que éste mismo es sostenible, por muy pequeño que éste sea. Para que una empresa haga eco, solo hace falta demostrar que puede brillar con su infraestructura más pequeña.

No te preocupes demasiado por mostrar tu éxito en redes

Las redes son un escenario perfecto para darte a conocer y reflejar toda tu propuesta corporativa. Pero todos tus éxitos y el progreso de tu empresa no dependen de la presunción que hagas de tu imagen corporativa en dicho escenario, ni en las redes sociales ni con tus contactos de networking.

El éxito no depende realmente de la vanidad que se tenga ante un proyecto. Si dejas de lado el querer impactar en las redes y en cambio te enfocas en adquirir un compromiso frente a tus clientes, fortalecerás la confianza frente a estos y podrás descubrir lo que ellos tienen para aportarte.

Esto en el mundo del marketing online esto se conoce como engagement. Saber llegar al cliente y permitir que éste llegue a ti, le dará bases a tu razón comercial.

  1. No te preocupes demasiado por parecer exitoso, preocúpate demasiado por conseguir clientes

El éxito de tu empresa no depende del impacto que tenga en las redes, depende exclusivamente del modo en que estás trabajando directamente con cada uno de tus clientes. No se trata de una cuestión de imagen sino de calidad de servicio y el modo en que asimilas el progreso de tus ventas.

Por eso, céntrate más en conocer a tus clientes, en generar difusión, en establecer campañas, en observar que otras estrategias existen para que el cliente conozca tu oferta corporativa, acceda a probarla y se convierta en un referente de tu negocio.

El cliente en sí mismo es la razón de ser de una empresa. Responder a sus necesidades son una prioridad, más allá de quedarte en la gloria de las cifras que alcanzaste en las ventas del fin de semana.

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