En el ideal emprendedor casi en todos los casos está la consecución de inversión como un paso para alcanzar el éxito con sus emprendimientos; sin embargo no todas las rondas de inversión terminan siendo positivas para los emprendedores ni para sus compañías nacientes. Pero ¿cómo puede el “levantar capital” convertirse en algo contraproducente para una startup?

Existen rondas de inversión y negociaciones que terminan no siendo beneficiosas para ambas partes, las cuales generalmente están lideradas por la inexperiencia y el desconocimiento. Hoy en día el emprendimiento es un sector que está de moda, y por ende atrae gran variedad de personas, sea como emprendedores o como inversionistas, quienes algunas veces por actuar con desconocimiento y de manera apresurada terminan envueltos en situaciones que perjudican sus propios intereses. Generalmente estas rondas de inversión terminan siendo bastante dañinas para las startups, para los fundadores y para los inversionistas.

Este tipo de rondas son las que predeterminan a las startups haciéndole casi imposible encontrar financiamiento posterior debido a las condiciones de gobernabilidad y toma de decisiones que se desprende de la composición accionaria. Un buen inversionista no tendrá disposición de invertir en una startup que carga con las consecuencias de una ronda de inversión dañina.

Inicialmente se pueden establecer tres tipos de rondas de inversión dañinas, las cuales presentan casi las mismas caracteristicas antes explicadas:

  1. Sobre-valoración de la empresa: Se presenta cuando inversionistas invierten en una startup con una valoración mucho mayor a lo que realmente pudiera valer. En este caso, en la mayoría de los casos el inversionista existente no querrá asumir su error y pretenderá que los nuevos inversionistas tengan una valoración al menos igual a que cual el acepto.  En este orden de ideas, los inversionistas tendrían muy poca participación por mucho dinero.
  2. El caso opuesto es también bastante riesgoso e incluso es más difícil de solucionar. Se presenta cuando valora por debajo del valor real y como consecuencia un inversionista termina teniendo gran participación accionaria por muy poco dinero.
  3. Alta dilución accionaria de los fundadores: Esto puede generarse como consecuencia del anterior caso, o también cuando la empresa obtiene más inversión de la que necesita de manera muy rápida. Estos dos últimos casos coinciden en que el equipo fundador pierden gran participación accionaria de manera muy rápida, con lo cual pueden perder fácilmente el interés. Con lo anterior, y teniendo en cuenta que los fundadores son quienes se dedican a las empresas día a día y de quienes depende en gran medida el éxito de un emprendimiento, esto genera que la empresa tenga grandes posibilidades de no llegar a ser exitosa.

Podría parecer contradictorio que el levantamiento de financiación pudiera ser perjudicial para las startups, pero en estos casos al menos sí podría llegar a serlo. Lo complicado es que cuando se presenta una situación así sólo podrá ser modificado si alguna de las partes cede en su posición y “pierde” algo de lo que ya había sido acordado. Llegar a esto es bastante complicado, porque es bastante complicado convencer a alguien (emprendedor o inversionista) de que hizo un muy mal negocio.

Mis dos recomendaciones al respecto son:

  • Buscar asesoría con algún emprendedor/inversionista (según sea el caso) que ya haya pasado por negociaciones de este tipo y siempre decidir por lo que va a ser mejor para la empresa en el mediano o largo plazo.
  • Buscar inversionistas y/o emprendedores que tienen conocimiento sobre el tema y actúan de manera informada. Esto se puede medir con la experiencia que tienen en el emprendimiento, con la preparación de la propuesta etc..
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