El término innovación se ha convertido en uno de los más trillados y a su vez en uno de los que menos entendemos en el emprendimiento de la región. Confundimos en muchos sentidos la innovación con mejoras a una solución existente o con el uso de la tecnología, y estas dos aproximaciones son erróneas, y el hecho de llegar a asumirlas como ciertas genera que seamos menos innovadores. Así mismo, se ha malentendido el tema desde su raíz, asumimos que la innovación está ligada a títulos universitarios que la acrediten y a “especialistas” que aplican metodologías; y estas aproximaciones son las que frenan en mayor medida la verdadera innovación.

Las siguiente son cuatro claves fundamentales para innovar en la creación de empresas, con las cuales lograremos aunque sea pensar en competir a nivel internacional:

Pensamiento a largo plazo

El pensamiento de corto plazo, de resultados rápidos y de menor riesgo es la principal barrera de la falta de innovación en el emprendimiento. Es ahí en donde vemos que nos encontramos en la región con ecosistemas en los cuales se valoran los resultados obtenidos para que estos puedan ser proyectados a futuro, y ese es el único potencial que se analiza (o en su mayoría) por parte de entidades de apoyo e inversionistas.

De esta manera, en estos ecosistemas nos estamos llenando de emprendimientos que alcanzan una sosteniblidad relativamente fácil, pero que jamás lograrán ser innovadores, ni mucho menos competir a nivel internacional. Todas las empresas que han llegado a ser disruptivas han tenido que sacrificar de manera inicial los resultados a corto plazo buscando encontrar algo que tuviera un mayor impacto. Es más fácil encontrar este tipo de escenarios y hacer de este un negocio más rápidamente, sin embargo, entre más fácil es, más competidores tendrá y menos posibilidades reales de escalabilidad presenta un emprendimiento..

Talento con enfoque en resolver problemáticas

Este es el típico error que se presenta en los equipos con una habilidad netamente científica, pueden desarrollar algo que técnicamente sea perfecto y disruptivo, pero nunca encuentra mercado, pues no se enfoca desde el principio en resolver una problemática de una manera más novedosa y eficiente que las existentes, sino simplemente se basa en el desarrollo de un buen producto. La innovación no puede estar enfocada en otra cosa más que resolver necesidades de los usuarios, de no ser así no puede llamarse innovación.
Tolerar el riesgo

Innovar en sí mismo es asumir el riesgo de estar equivocado, sin asumir riesgos no puede existir verdaderamente innovación en el emprendimiento. Es por esta razón que el deseo de todas las partes (incluidos algunos emprendedores) de minimizar los riesgos a la hora de emprender lleva a que nos encontremos con emprendimientos con muy poco valor innovador y con pocas posibilidades de competir a nivel internacional (al menos en su mayoría). Esto, acompañado de lo joven que es el tema del emprendimiento en la región, son las causas reales que no existan muchos “exits” en la región.

En nuestros ecosistemas nos encontramos continuamente con que las entidades de apoyo, las convocatorias, los inversionistas, e incluso algunos emprendedores, quieren apostar a lo “más seguro”, y así en principio lo sea, en el mediano plazo llega a ser más difícil con este tipo de modelos de negocio llegar a crecer; es ahí donde nos encontramos con emprendedores y startups famosas por ganas convocatorias, programas y concursos pero que nunca llegan a tener éxito en el mercado, o dejan de tenerlo muy fácilmente.

Tolerar el fracaso

Es conocido que recorriendo el camino de lo seguro nunca se va a llegar a nada nuevo, ni a nada diferente a lo que muchos otros han llegado. Todo emprendedor que quiere innovar debe tener en cuenta que antes de encontrar el producto, servicio o modelo de negocio (…) perfecto va a equivocarse muchas veces, y esto es algo con lo que tiene que lidiar.

En gran parte, las personas innovadoras son quienes han decidido serlo y en el camino están dispuestas a equivocarse, a cometer errores y a fracasar varias veces. El miedo a equivocarse solo nos hace entrar en un terreno donde haremos lo mismo que muchos otros, y nos alejaremos de cualquier posibilidad de innovar.

Es por estas claves que pareciera difícil entender cómo alguien es realmente especialista en innovación, o como un currículum puede enseñarlo, mucho más difícil creer posible que podremos ser innovadores gracias a una consultoría; este término se encuentra mucho más vinculado a la incertidumbre y al hecho de intentarlo.

Compartir