En nuestros países es común hoy hablar de empresas como incubadoras, aceleradoras, coworking, inversionistas etc. Si bien todas estas son propicias para un verdadero ecosistema de emprendimiento, entre estas existen grandes diferencias que muchas veces desconocemos o confundimos, y esta confusión puede generar en los emprendedores la toma de malas decisiones o estrategias. Las incubadoras y aceleradoras nos venden la idea que  nos ayudaran a llegar a ser futuras empresas exitosas, pero en realidad poco entendemos sobre lo que hacen.

Empecemos por el espacio…

Se cae muchas veces en el error de creer que el espacio de trabajo es el aporte principal de una incubadora o aceleradora a las startups, sin embargo esto es solo el aspecto más básico, y tan solo el aportar un espacio físico no genera ningún valor más allá del valor económico que este espacio pudiera costar.

Los espacios de Coworking por ejemplo, en su mayoría son espacios “cool” dotados de todo lo necesario para instalar los puestos de trabajo de una startup, sin llegar a ser por ende una incubadora, ni una aceleradora. Son espacios compartidos donde trabajan juntos diferentes profesionales independientes ya sean autónomos, emprendedores o empresarios. Este perfil de personas son aquellos quienes que pueden realizar su trabajo con una mesa, un portátil y un móvil, no solamente comparten el mismo espacio sino que también comparten ideas, entusiasmo y colaboración y se nutren del feedback que puedan proporcionar el resto de coworkers. Es decir, se trata de un ambiente de miembros colaborativos.

Incubadoras

Su modelo es acompañar proyectos desde cero y buscar convertirlas en empresas

Bajo esta figura se busca brindar apoyo a emprendedores y startups desde el inicio de un proyecto, es decir, desde que son ideas, ayudando de manera activa a quienes quieren iniciar nuevos proyectos desde cero y se les impulsa para que tengan beneficio a medio plazo.

Las incubadoras generalmente apoyan startups por un periodo limitado de tiempo que en la mayoría de casos es de 1 a 2 años, en los cuales les ayudan a  desarrollarlas brindándoles apoyo con los recursos necesarios para que puedan ser ejecutadas. Estos recursos rara vez son monetarios, están más enfocados en el asesoramiento, acceso a redes, desarrollo de producto y otros servicios además de facilitarles el lugar de trabajo. Y aunque es bastante útil y cuando se trata de incubadoras serias es beneficioso para los emprendedores, siempre debemos tener en cuenta que estas incubadoras tomarán una participación importante de la startup.

A la hora de elegir participar o no en un proceso de incubación siempre se debe tener en cuenta que este proceso brinda grandes beneficios (al menos en las incubadoras serías), los cuales podríamos resumir de la siguiente manera:

  • Las startups incubadas tienen mayor capacidad para permanecer en el mercado y a desarrollar mejores productos/servicios gracias a todas las facilidades profesionales que les proporciona la incubadora.
  • Las incubadoras ayudan a reducir la tasa de fracaso de las nuevas empresas que resultan de los proyectos apoyados.
  • Las incubadoras generan mayor atracción por parte de inversionistas

Aceleradoras

La actividad principal de las aceleradoras es acelerar una startup que ya está en marcha.

¿Cómo es eso posible? Las aceleradoras lo hacen al brindarle a los emprendedores una serie de  aportes en conocimiento y económico (algunas veces) durante un periodo de tiempo que generalmente  oscila de entre 3  a 6 meses.

Las aceleradoras aportan capital, espacio de trabajo (generalmente compartido), apoyo de los mentores, apoyo del equipo que dará soluciones en cuanto a desarrollo de producto, marketing, ventas, planeación y expansión. facilitando el know-how y metodologías propias de la aceleradora y el de otras empresas que trabajan en el mismo espacio. En este mismo sentido, también favorecen en el crecimiento y visibilidad y sobretodo en el contacto directo con inversionistas de todo tipo quienes se encuentran siempre interesados en las startups que aceleran, pues encuentran un menor riesgo (inversionistas) en startups que pasan por un proceso de aceleración.

Todo esto evidentemente también a cambio de algo de participación en la empresa a cambio. Generalmente este porcentaje de participación accionaria varía entre un 5 y un 15% de la empresa. Este porcentaje depende de la reputación y resultados de la aceleradora.

Algunos de los beneficios de un programa de aceleración son:

  • Acceso a conocimiento de mucho valor sobre mercados y desarrollo de negocios
  • Calidad en las mentorías recibidas.
  • Acceso a mercados internacionales
  • Acceso a inversionistas. Muchos de los inversionistas de mayor relevancia invierten preferiblemente a través de estos programas.
  • Aumento sustancial en marketing y visibilidad.

Es por todo lo anterior que se tienen a confundir los términos aceleradoras e incubadoras  ya que realmente la función que ejercen es prácticamente la misma, pero la diferencia es en el espacio de tiempo o de “vida” del proyecto dónde actúan y que la incubadora sobretodo da alojo a la startup.

Como hemos comentado en el apartado anterior, las incubadoras empiezan su actividad en el momento 0 del proyecto, solamente con la idea y a veces sin ella. Mientras que las aceleradoras practican su actividad en una fase más adelantada del proyecto para darles impulso.

Lo que además tienen en común es que para acceder a ambas se tienen que superar unos procesos de admisión muy estrictos. Generalmente una buena aceleradora o incubadora solo selecciona el 3-5% de las  empresas que se presentan en sus procesos de aplicación.

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