En el momento en que tome la decisión de emprender jamás tuve en cuenta el escenario al que entraba a participar; gente apasionada, soñadora, inspiradora, personas con menos miedo y con altas capacidades de tolerar la incertidumbre, sin duda son características que han alimentado mi trabajo como una de las experiencias de mayor aprendizaje que he tenido la oportunidad de vivir.

Al emprender también nos encontramos con una nueva habilidad, una habilidad que con el paso del tiempo tenemos que adquirir para subsistir. Se trata prácticamente de esquivar a los múltiples “especialistas” del tema que existen en el país, quienes tienen la fórmula para que nuestro emprendimiento o cualquier otro sea un caso éxito. En teoría se las saben todas. Son como el lotero que tiene los números ganadores pero decide no jugarla.

En mi caso, aprendí la lección después de pagar una alta suma de dinero a un especialista en emprendimiento e innovación quien poseía una “reconocida experiencia” en participación y obtención de convocatorias de entidades de apoyo al emprendimiento y la innovación. Al pagarle POR ANTICIPADO, tal y como lo exigió, presentó nuestro proyecto en una convocatoria sin por lo menos entender nuestra propuesta, sin conocer nuestra oficina, ni mucho menos conocer al equipo; obviamente entendimos ese suceso como una consecuencia de la apretada agenda de un especialista. Meses después, al volverse intenso nuestro bloque de búsqueda, este apareció diciendo que no entendía qué había pasado, pero que no habíamos quedado siquiera pre-seleccionados en la convocatoria y “que lo sentía mucho…”. Al final la lección quedo aprendida, un especialista estará con toda seguridad haciendo uso de su especialidad, y no vendiendo consultorías. Adicionalmente, pienso que vender consultorías a una startup es un error de estrategia desde el inicio, pues son empresas sin recursos y un mercado más pequeño que las grandes empresas, es decir, el éxito de un consultor es conseguir clientes que puedan pagar mejor por sus servicios, y así optimizar su valor hora; es ahi donde no encuentro mucha coherencia entre ser especialista, vender servicios de consultoría y escoger el emprendimiento como mercado objetivo.

Y es que esto es una constante de nuestro país en estos temas, estamos llenos de especialistas en emprendimiento que nunca han emprendido, quienes creen que con ver programas como “El Socio” del canal History Channel y leer un par de libros llegan a ser especialistas, sin haber jamás emprendido; de esos toreros forjados desde las gradas, o futbolistas de videojuegos; o simplemente quienes hacen de su “emprendimiento” el ser consultores especializados para los emprendedores de verdad.

Sin duda, para llegar a transformar este escenario en un buen ecosistema de emprendimiento, aparte de muchos otros factores, creo que debemos empezar por tener menos “especialistas” y más emprendedores reales, y diseñarle a estos un verdadero escenario en el que sea un poco más fácil que puedan materializar sus ideas de negocio. Hoy, en muchos aspectos parece que fuera más un ecosistema consultor lo que se esta creando que un ecosistema emprendedor. Al final quienes mejor pueden apoyarnos son las personas que han tenido algunas experiencias y ojalá algún caso de éxito, y estos seguramente tendrán sus fuentes de ingreso y su tiempo lleno para andar haciendo consultorías.

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