Empresas cuyo interés no se basa en la generación de beneficios económicos de sus socios, o de quienes pagan por sus productos (clientes)  sino de todos a quienes impacta de una u otra manera, es decir, a los diferentes grupos de interés, entre ellos sus empleados, proveedores, comunidad e incluso el medio ambiente. Estas empresas buscan ser sostenibles en todo el sentido de la palabra. ¿Será muy romántico pensar que esto es posible?

 

Lo cierto es que el mundo ha cambiado, y que las generaciones de hoy tienen una posición diferente frente a las visiones clásicas empresariales de la maximización de las utilidades de las empresas casi a cualquier costo. Y es así como los emprendedores tenemos un reto gigante, al intentar crear modelos de negocio que generen valor compartido sin dejar de lado la sostenibilidad económica.

 

En el anterior modelo de pensamiento, nuestras empresas se enfocaban en maximizar beneficios para los socios de la empresa, los clientes, y máximo se encargaban de generar beneficios para los trabajadores (unos más que otros); así mismo, todo lo que tuviera un enfoque social estaba dentro de la categoría de entidades sin ánimo de lucro y la gran mayoría de estas vivía de donaciones. El máximo grado de conciencia social de estas empresas eran los programas de responsabilidad social, los cuales se basaban en la mentalidad de retribuir de cierta manera a la sociedad, y su motivación en la mayoría de los casos estaba fundamentada en beneficios tributarios. Hoy en día parece que cada vez más pierden vigencia las entidades sin ánimo de lucro tal y como las conocíamos, pues estas no eran sostenibles y dependían de donaciones; hoy en día se ha reevaluado esta percepción y el emprendimiento social está llamado a ser sostenible para lograr generar un impacto mayor.

 

Si bien todavía cuesta pensar que una de estas jóvenes y pequeñas empresas puedan competir con grandes empresas tradicionales, y que tal vez estos vean a los nuevos emprendedores como niños idealistas; lo cierto es que es una tendencia que cada vez toma más fuerza y que en algunos países ya llega a ser inconcebible crear una empresa sin esta mentalidad desde su ideación. Incluso se han llegado a crear movimientos globales que han impulsado modelos de economía disruptivos que han cogido cada vez más relevancia como las economías colaborativas, circulares, sociales, economia del bien colectivo entre otras, las cuales cada vez son más replicadas y han empezado a tener presencia dentro de las empresas más importantes en el mundo.
Adicionalmente, los clientes cada vez más encuentran mayores incentivos en consumir productos de empresas generadoras de un mayor impacto positivo en la sociedad, tendencia que continuará en crecimiento en los siguientes años. Es por esto que hoy como emprendedores existe una responsabilidad y un reto de entrar en la tendencia de las empresas B desde el inicio para lograr ser sostenibles y competitivas en la región y el mundo. Pues en los ecosistemas de emprendimiento desarrollados ya este concepto está adherido en la mentalidad de todos los emprendedores, y en ese mismo sentido en Latinoamérica se han empezado a generar estos cambios de mentalidad.

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