Parece inherente cuando se aborda el tema del éxito la utilización de lo que consideramos socialmente como su antónimo, el FRACASO. Una palabra fuerte con connotaciones muy negativas en nuestra cultura, algo que debemos evitar a toda costa; nos educan y crecemos en una sociedad en donde el fracaso es algo inaceptable, para evitarlo nos preparamos durante toda nuestra etapa temprana.

Hace un tiempo, como fanático de los deportes tuve la oportunidad de conocer un discurso del DT de fútbol Marcelo Bielsa, quien se dirigía al equipo que entrenaba  por ese momento, con quienes compartió una reflexión que he encontrado apasionante y que da título a este texto: “Deberíamos aclararle a la mayoría de personas que el éxito es una excepción en la vida. Los seres humanos de vez en cuando triunfan. Pero habitualmente los seres humanos desarrollan, combaten, se esfuerzan, pierden, y ganan de vez en cuando. Muy de vez en cuando…” En este mismo sentido el autor Scott Adams en su libro “How to fail at almost everything and still win big” plantea como hipótesis al fracaso como un camino para alcanzar el éxito, sea cual sea la materia en la cual busquemos alcanzarlo.

Sin embargo, rechazar el fracaso es un completo absurdo. Todos los seres humanos fracasamos, hemos fracasado en el pasado, y sin duda seguiremos fracasando en el futuro, es lo único que podemos tener claro y seguro con respecto al tema. A todos los seres humanos nos salen algunas cosas bien (de vez en cuando), otras muchas regular, y muchas otras mal. El fracaso, por lo tanto, es inherente a movernos, a hacer y a intentar. El intentarlo, por muchas veces, de muchas maneras diferentes y durante mucho tiempo nos dejara en un escenario en el cual es también inherente alcanzar el éxito algún día, sin embargo, es claro que para alcanzar un objetivo son más los días en los que sentimos frustración, los días de entrenamiento y los días en que hacemos los sacrificios necesarios para alcanzar lo que tenemos concebido colectivamente como triunfo.

Lo propuesto por Adams como consecuencia de lo anterior, es que de cada intento fallido siempre podremos sacar algo claro: Siempre al intentar algo (fallando o teniendo éxito) se están poniendo en práctica todas nuestras habilidades, perfeccionándolas, desarrollándose incluso algunas nuevas habilidades; entramos en un estado de conocimiento de nuevas teorías, de nuevas realidades diferentes, y observando las cosas desde algunas nuevas perspectivas. En definitiva estamos creciendo y aprendiendo, y en este proceso, estamos incrementando las probabilidades de que las cosas en el futuro nos puedan salir mejor. Por tanto, Cada fracaso nos acerca inevitablemente al éxito.  

Si, es así, el fracaso es un producto ineludible de los procesos de aprendizaje y crecimiento. Se hace referencia normalmente, a que la que diferencia entre un maestro y un aprendiz es que el primero ha fallado más veces de las que el aprendiz lo ha llegado a intentar. Así que detrás de cada éxito suele haber una historia inmensa de intentos fallidos, de pruebas, intentos, idas y venidas, y de alternativas que no salieron bien. Creo que sin duda, el problema está en cómo históricamente entendemos el éxito y por ende el fracaso, nos enseñan a entender el éxito como una línea recta ascendente.

En el mundo del emprendimiento esto no es la excepción, alcanzar el éxito con un proyecto es un camino en el cual nos cruzamos con bastantes días malos, ideas equivocadas, ideas que asumimos ciertas y que rápidamente el mercado nos muestra nuestro error, y al final, después de todo esto y las certezas que vamos teniendo llegará el éxito en alguna medida, algunas veces más y otras menos, algunos emprendedores tomarán más de un emprendimiento para alcanzar el éxito, algunas veces será un poco más rápido que otras, pero siempre antes del éxito, sea como sea, fracasaremos en varias oportunidades. En los últimos tiempos en nuestro ecosistema han surgido convencidos de la necesidad de no formar personas con la idea positiva del fracaso, pues entienden que se están creando emprendedores amigos de los fracasos. En eso también estoy de acuerdo, si bien debemos aprender a tolerarlo y superarlo, no es sano, ni parte del proceso al éxito llevar a cabo los procesos sin ningún tipo de metodología y “jugando a equivocarnos”, siempre se creo que se debe planear para intentar fracasar, y que nuestros errores (cuando existan) sean identificados rápidamente sin tener que llegar a terminar con un proyecto.

Es así como considerar al fracaso como algo que se debe evitar tan solo nos generará frustración, pues el fracaso es un hecho, sucederá si o si. Creo que lo más sensato es asumir su existencia y entender su carácter inevitable y paradójicamente necesario para alcanzar el éxito. Ya que tendremos que convivir con él aprendamos a sacarle el máximo partido, a usar el fracaso como parte o como camino del éxito. Lo importante, es encontrar rápidamente en lo que estamos equivocados e intentar componer, lo cual es una parte básica de crear.

 

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