A la hora de buscar inversión para una ´startup´es necesario establecer con claridad qué es lo que queremos y/o necesitamos. No todos los que dicen ser inversionistas en realidad lo son, y no todos los que lo son resultan ser los adecuados para nuestro proyecto.

Una empresa, adicionalmente al capital, requiere de diferentes tipos de cosas para alcanzar el éxito. Las inversiones tan sólo económicas se ha comprobado que no generan el mismo impacto que las inversiones en capital y otras herramientas que un socio estratégico puedan aportar en un determinado negocio. Es por esto, que los emprendedores deben siempre buscar inversionistas que aparte del dinero invertido tengan herramientas útiles para el mayor crecimiento de la empresa, como pueden ser contactos, conocimientos, otras inversiones en sectores relacionados, experiencia y/o reputación.

Las siguientes son las características ideales de un buen inversionista:

Saber asumir el riesgo de su inversión. El emprendimiento no es un sector de inversiones de bajo riesgo o de rentas fijas o aseguradas, por el contrario es un sector en el cual las inversiones son de alto riesgo y existe un gran factor de incertidumbre. En este tipo de inversiones no se pueden aplicar proyecciones en un excel (práctica preferida de muchos) para saber con certeza cuáles serán los resultados en el tiempo. En este mismo sentido, el riesgo también genera que puedan existir ganancias más grandes de lo pensadas e inimaginables en otros sectores. Es por esto que los inversionistas deben conocer y aceptar el riesgo o de lo contrario serán un dolor de cabeza para los emprendedores.

Experiencia en emprendimiento: Adicional al anterior punto, la inexperiencia de un inversionista puede llevar a que se imagine escenarios no realistas sobre el crecimiento de la empresa en la que invierte y por ende de su inversión. El mundo de las startups no es el mundo corporativo, y entender esto aunque suene sencillo no es tan común, y por lo general, cuando no se comprende bien esta diferencia un inversionista puede entorpecer el funcionamiento y crecimiento de un proyecto.

Conocimiento: Si bien el rol del inversionista está enfocado en capitalizar la empresa, es mejor que sea hecho por alguien que tenga conocimientos avanzados en sectores similares o complementarios. De esta manera puede guiar y dar una mano en estos temas.

Actitud de trabajo en equipo y colaboración: Es común encontrar inversionistas que sienten que se las saben todas, y que asumen posiciones dañinas frente a una empresa. Lo que realmente puede generarle valor a una pequeña empresa para crecer es alguien que entre a ser parte del equipo y que se esfuerce por entender el funcionamiento, los retos y sea un miembro activo en la empresa, intentando hacerlo de manera asertiva.

La época en que se seleccionaba al inversionista que primero se interesará y que estuviera dispuesto a invertir el capital que la empresa requiere ya pasó, ahora se valora más su aporte e inclusión como un todo, y es por esto que debemos tener criterio a la hora de involucrar a alguien en nuestra compañía, pues un mal socio puede traernos más dolores de cabeza de los que necesitamos y puede acabar por terminar con las posibilidades de éxito.

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